Marina
Oh Dios mio, esto es… es una locura.
Puedo mirar en Salvador el reflejo de la sorpresa, la duda y el miedo que yo estoy sintiendo ahora mismo, pues si la persona que está apoyando económicamente para que lo hundan es de su propia familia, entonces esto no se trata de una simple riña.
Por alguna razón se me viene a la mente la imagen de Federico, pero la descarto de inmediato, la época de desconfiar de él ya pasó y ahora mismo puedo decir que es de los pocos amigos que tengo.
Salvador da u