Marina
Han pasado poco más de cuarenta y ocho horas desde que me quitaron lo poco que me quedaba de libertad.
Por momentos siento que estoy metida en una pesadilla y nada de lo que estoy viviendo es real, pero luego Daniel empieza a tener una infección en una de sus heridas, la fiebre lo azota y me doy cuenta de que es mi realidad y es un infierno.
Mi infierno.
El encierro, la oscuridad, el dolor y el miedo me han dejado cicatrices más profundas que cualquier golpe. Estoy en un cuarto húmedo, s