Salvador
La mañana siguiente sigo en mi habitación, cuándo escucho que se abre la puerto y al voltear veo a Renta entrando con una bandeja de desayuno en las manos.
Esto es una novedad.
—Te traje algo de comer —dice mientras deja la bandeja sobre la mesa—.Ayer saliste del estudio casi al amanecer, no has dormido nada. Pensé que necesitabas un respiro. Pedí que te hicieran tu favorito. De algo debe servir esa mujer.
“Esa mujer”
Mis ojos van a la bandeja cuando la pone enfrente mío y veo los huev