Marina
—No sabes las ganas que tengo de estar equivocado contigo.
Sus palabras me persiguen desde el momento en que simplemente se alejó de mi y salió de la habitación cerrando la puerta.
Una parte de mi, una que me avergüenza un poco, esperaba que nuevamente me besara, y la otra se odia por considerarlo.
Él está comprometido, es un hombre ocupado y además es el mismo hombre que busca llevarme a mi y a mi hermano a la cárcel.
Y aunque me digo esto una y otra vez sus palabras, esas benditas pala