Marina
Este es el desayuno más tenso de la historia.
Salvador y Renata están sentados en el comedor mientras les sirvo la comida y ninguno de los dos ha dicho una sola palabra.
Ya no se si la rabia es conmigo o es entre ellos, pero lo que sí sé es que la tensión podría cortarse perfectamente con un cuchillo.
Es una locura.
Estoy a punto de huir hacia la cocina y evitar que en cualquier momento paguen lo que sea que les pasa conmigo cuándo sucede.
El sonido seco de la puerta principal estrellánd