La sesión de maquillaje y peinado con Elvis había salido impecable. Lluvia lucía deslumbrante con su vestido de novia blanco, adaptado a las tradiciones de su etnia. Sus labios pintados de carmesí resaltaban un rostro perfecto e iluminado. Pero le faltaba el accesorio más importante: su sonrisa.
No era una novia feliz, estaba rota. Traicionada por José, sí… pero sobre todo por su propio padre. El hombre que había sido su héroe y protector, ahora se revelaba como su verdugo.
—Estás preciosa —Sol