Capítulo 25
El salón del hotel V&Velez brillaba con luces doradas y la música parecía cuerdas delgadas que flotaban como perfume entre los invitados. Los hombres llevaban trajes impecables y elegantes, mientras las mujeres con vestidos de diseñador llenaban el espacio con risas y conversaciones de triviales. Roma por su parte, apareció en la entrada llamando la atención de los demás y en un segundo, el aire cambió por completo.
El vestido que llevaba puesto parecía hecho a la medida para ella: