Capítulo 38
El lunes amaneció tibio, con el canto de los pájaros filtrándose entre las cortinas. Roma yacía despierta sobre la cama desde hace horas, mirando el techo sin realmente verlo. No había dormido bien en toda la noche, debido a que las palabras de Magnus aún seguían repitiéndose en su mente una y otra vez como un eco que no encontraba salida.
“Cásate conmigo.” Ella cerró los ojos una vez más, suspirando con una frustración absoluta.
— Magnus está loco si piensa que me cansaré con él…