[NARRADOR OMNISCIENTE]
Era sorprendente, extraño... excitante. Eso solo podía ser posible a causa del alcohol. Que ella no hubiera balbuceado incoherencias todavía era sorprendente.
—¿Pero tú no has terminado?— Daniel la sacó de sus propios pensamientos.
Carraspeó, llenándose de valor para mirar de nuevo aquellos ojos azules que tanto le gustaban, aunque no era necesario, ya que el alcohol comenzaba a ocasionar estragos en todo su sistema.
—No... me faltan dos años y... luego seré libre— sonrió