[DANIEL]
El olor a tierra mojada me despertó asustado, solo porque aquel olor se entremezclaba con un fuerte olor a gasolina.
Me dolía la cabeza y estaba sangrando; me habían atado de pies y manos y casi no podía moverme por aquel golpe en la cabeza.
—Hola, cariño —Escuché aquella particular voz.
Hana.
—¿Esta es tu casa? ¿Es lo único que pudiste pagar con el dinero que te dio mi padre para que me dejaras plantado en el altar?— sonreí con sorna.
—¿Crees que todo esto fue por tu padre? ¡Tú acabas