[DANA]
El imbécil sale corriendo y gritando que estoy enferma, pero desconoce que mi primera opción para lanzarle fueron los platos de vidrio de la alacena.
—Solo te pido que hagas una cosa, Dana: poner de tu parte y... —muerde sus labios y mira hacia el enorme ventanal de vidrio—. Olvídalo, tienes razón. Yo trataré de arreglar esto.
—¡No quiero que lo arregles, Max!— desaparece por la puerta, sin hacerme el menor caso.
Describir mis emociones nunca ha sido tan difícil como lo está siendo estos