Un año y medio después de la gran revelación, la Hacienda Los Olivos había encontrado un nuevo equilibrio.
Luna Navarro, ahora de treinta y un años, ya no se sentía como una intrusa. Se había convertido en la voz natural de la Fundación. Su libro Dos Reinas y un Olivo se había convertido en un éxito inesperado, traducido a siete idiomas, y era leído en escuelas y grupos de mujeres de toda Latinoamérica.
Esa mañana de abril, Luna caminaba descalza por el sendero que conducía al olivo joven. Llev