Un año había pasado desde que Luna reveló la verdad completa sobre Magdalena.
La reacción inicial fue explosiva. Algunos la acusaron de destruir una leyenda, otros la alabaron por su valentía. Durante semanas, la hacienda se llenó de periodistas, historiadores y curiosos. Pero con el tiempo, el ruido se fue calmando y algo hermoso comenzó a suceder.
La gente no dejó de venir. Al contrario. Llegaban más que nunca.
Lo que cambió fue por qué venían. Ya no llegaban buscando una historia romántica d