Sesenta años después.
La Hacienda Los Olivos ya era patrimonio cultural de Andalucía.
Los olivares centenarios seguían produciendo el aceite más premiado de España. La escuela se había convertido en un centro de formación para mujeres emprendedoras de toda la región. Y el viejo olivo milenario, ahora protegido por una cerca de hierro forjado, tenía una placa que miles de visitantes leían cada año:
“Bajo este olivo nació una leyenda de amor y resiliencia.”
Una joven de veintidós años, tataraniet