74. En la cafetería
74. Santa
Entendía a los chicos, pero eso no hace que no me ponga a la defensiva, siento que debo defenderme y a la vez me gustaría entregarme a la manda para que me apedreen en la calle.
—Iré a tomar un café —dije para dejarlos solos.
—Yo quiero uno, si es tan amable —dijo el alfa Alaric sacándose la cartera y poniendo en mis manos algunos billetes.
—Gracias, no hacía falta —le contesté— ¿Cómo lo quieres?
—Negro —respondió enseguida— sin azúcar.
Adara regresó a la cama, era mejor que desc