73. Recuperación y enfrentamientos
73 Adara
Despertar con un dolor de cabeza no es nada lindo, lo que si me sorprende es ver a mi madre sentada a mi lado como una eterna vigilante.
—¿Mamá? —pregunte con voz ronca.
Ella solo lloró y me abrazó, la dejé tranquila unos minutos luego la alejé un poco mientras aun hipaba, pero estaba considerablemente más calmada.
—Lo siento, hija —se disculpa limpiando su rostro con un pañuelo húmedo que saca de su bolso.
—¿Qué haces aquí, mamá? —le pregunté viendo a los lados buscando a mis lobos.
¿