38. Disculpas necesarias
38 Mason
—No sé qué diablos te sucede —dijo mi padre, apenas controlando su enojo cuando Adara y Alaric salieron del salón.
Yo tampoco sabía que me llevó a decir esas cosas, pero no quería perderla.
—Pensé que te había criado mejor que eso —reclama mi madre con un dejo de tristeza.
—Si Alaric la embarazó se la va a llevar, la elección ya está hecha —dictaminé terco con el miedo corroyendo por mis venas.
—Ella es una loba única en su especie. Nunca he visto a nadie que pueda tener dos mates