31. Ya estoy aquí
Narrador Omnipresente
La fiesta de la ceremonia continuaba, pero los lobos sentían cierto recelo, a los vampiros no se les ofrecía nada, no había sangre que darles y aparte de eso no sabían que otras cosas podían consumir, así que era mejor mantenerse alejados.
—Ekaterina se irá pronto —respondió Eva de manera resuelta y elegante a la pregunta de Nicolasa.
Nicolasa siempre había envidiado a Eva, no solo en su hermosura, sino también en lo siempre perfecta que se veía. Cuando ella era joven esta