19. Débil
Adara
Un gruñido se escuchó en mi cabeza fuerte y claro que me aturdió, sacudiendo mi cuerpo entero.
«Adara, ¿Dónde estás?» era Malaquías quien me conectaba mentalmente, se escuchaba desesperado y enfurecido a partes iguales.
«Ayúdame» dijo en un murmullo.
«Ya voy por ti, compañera» y cerró el enlacé, que en un principio no sé cómo logro, el veneno debilitaba todo en mí, sería imposible que pudiera comunicarse conmigo.
La única explicación es que me estaba imaginando todo.
Escuché mucho ruido a