Salgo de la habitacion después de vestirme con lo primero que encontré mientras escucho los gritos de Helena.
No percibo el dolor ni el cansancio, solo capto el terror que entumece mis sentidos y mueve mi cuerpo hacia el elevador. En el camino me encontró con Jonathan junto al resto de mis subordinados.
— En una semana vendré, preparénse para la guerra — bramo pasándolos de largo. No escucho su opinión, solo pienso en los minutos que estoy perdiendo.
Entro al ascensor seguida por el ruso que