Los murmullos que venia de su gente cesa, la tensión los pone en alerta.
Solo hubo una mujer que se atrevía a llamarme por mi nombre algo que ni mi padre e hermano hacían, ya que para ellos y el mundo solo fui y soy el monstruo que porta el apellido Salvatore.
— Veo que todavía sigues teniendo tu lengua, Killer. — mi boca escupe el veneno de mis palabras — Olvidaste como debes dirigirte a mi o esos son los nuevos modales que aprendiste. — guardo mis monos en los bolsillos al dar un paso al fre