Aidan
No sabía cómo terminé envuelto en aquello, pero jamás se me ocurriría meterme en una pelea de lobos. Sin embargo, el collar ardía en mi pecho y había escuchado la voz de Lois gritar. Cuando olfateé su sangre, casi me vuelvo loco. Corrí hacia el lugar, ocultándome, pero aquel Alfa se dio cuenta de mi presencia. Aun así, no me prestó atención, ya que estaba en una feroz pelea con Emmanuel mientras los otros lobos rodeaban a Ezequiel y a Lois.
—¡Llévatela de aquí! —gritó Ezequiel hacia mí j