Emmanuel
Su rostro estaba enrojecido, una mezcla de sudor y vergüenza que no podía ocultar, y su cojeo sutil al dar el primer paso me hizo sonreír por dentro. Lois había sido una tormenta, una fuerza que ni siquiera Ezequiel y yo habíamos anticipado del todo. Ver a Viviana, esa Alfa presuntuosa que siempre se había creído invencible, retroceder y transformar para salvar su orgullo... era satisfactorio. Mientras se alejaba hacia el bosque, su espalda rígida como una tabla, no pude resistir joder