Lois
El sueño se deshizo como niebla bajo el sol, y abrí los ojos con un parpadeo lento, el mundo regresando en capas suaves: el calor residual de las sábanas contra mi piel, el aroma tenue a lavanda que flotaba en el aire, el tic-tac distante de un reloj en la sala. Me incorporé con cuidado, mi cuerpo protestando con un coro de dolores sordos —los moretones de la pelea con Viviana, un recordatorio punzante en mi costado y muslo, pronto desaparecerían, pero ahora era una molestia—, pero nada qu