LOIS
Indiscutiblemente esto no iba a salir bien, Ezequiel no me había vuelto a dirigir la palabra, aunque no se alejó de mí y eso yo se lo agradecí, porque lograba calmar mi dolor, no podía mencionar las otras cosas que me provocaba, pero pronto esto iba a terminar.
—Hemos llegado.—anunció, era muy evidente pues el tren se había detenido.—Nos recogerán a la salida e iremos con Emmanuel, a ti verá un doctor y yo le entregaré esto que me dieron tus padres. Dijeron que era muy importante que el do