LOIS
No necesitaba abrir los ojos para saber dónde estaba, incluso si todo esto era tan perfecto que podía parecer un sueño.
Mi cuerpo seguía ardiendo, aunque el aire en la habitación empezaba a enfriarse. Cada parte de mí estaba sensible, palpitante. El vientre me dolía, los muslos me temblaban, y mi sexo... todavía sentía la presión de ellos dentro. Como si no se hubieran ido. Como si aún me llenaran.
Pero, aunque quisiera que este momento fuese eterno, sé que no era posible.
Pero era perfect