Susurré lo último, esperando que sólo él lo escuchara. Sin embargo, la tos fingida del mismo guardia me señaló que fracasé miserablemente.
—¿Qué? No puedes estar hablando en serio.
—Pues estoy hablando en serio —murmuré entre dientes—. Te diría que no es tu asunto, pero de alguna manera me alegra que estés informado sobre el tema, sin embargo, mi vida privada es eso, Justin. Privada.
—No es una vida privada cuando todos estamos siguiéndote —replicó con suavidad—. Respeto tu privacidad, Juliette