La noche era tranquila y pacífica. Mi cabeza reposaba sobre el hombro de Donovan, quien a su vez reposaba la suya por sobre la mía. No dijimos nada por un rato, solo disfrutando del momento. Quizás ambos simplemente necesitábamos un respiro. Un segundo de tranquilidad dentro del enorme caos que era nuestras vidas.
Nuestras manos se entrelazaban, sus dedos jugando con los míos. Su toque se sentía cálido, aunque sabía que su piel era un poco más fría de lo que parecía.
Intimidad. Nunca había pens