Charles salió del salón cuando, de repente, casi todos los teléfonos de sus guardaespaldas comenzaron a sonar.
Algunos no pudieron evitar mirar sus pantallas, atraídos por la curiosidad.
Unos cuantos, después de leer el mensaje, intercambiaron miradas, sus ojos llenos de confusión y preguntas silenciosas.
Entonces, uno de los guardias más valientes finalmente habló.
—Señor Charles, no quiero ser descortés, pero... necesito preguntar. ¿Es cierto que su dinero se esfumó? O sea, ¿se esfumó por comp