El Estado de Colombia, bajo el mando del Gobernador Pablo Falcao, estaba en una videoconferencia en vivo con otros seis gobernadores estatales.
—Cuatro nuevos gobernadores en solo un año: Vancouver, Los Ángeles, Chicago y París... increíble —murmuró Pablo, su voz cargada de desprecio.
—Deben haber sido elegidos a dedo por el propio rey —agregó, inclinándose hacia adelante.
—Nosotros, la vieja guardia, no podemos quedarnos sentados viendo cómo ese chiquillo hace lo que se le antoja. Si no actuamo