91. TRAMPA DE MAGIA
NARRADORA
Ulric y Damon eran fuertes, pero no lo suficiente como para derribar a una criatura ancestral.
Damon yacía en el suelo a cuatro patas, como un animal salvaje, aún rugiendo, sangrando sin cesar por las heridas que atravesaban su cuerpo.
Entre las llamas, vio cómo la bestia alada emprendía el vuelo, buscando escapar. Fue como si una chispa volviera a encenderle el alma.
Se impulsó con toda su fuerza.
Sus fauces ensangrentadas se clavaron en una de las garras del Amo con tanta rabia que