96. VALIÓ LA PENA ESPERAR POR TÍ
NARRADORA
—Asher, yo… —de repente la hechicera se volvió tímida, ella que siempre había sido tan atrevida y seductora.
Pero no más dudar.
—¿Qué haces aquí, Eldora?
—No quiero que te emparejes con esa mujer —le dijo la verdad, con egoísmo, con el derecho que le daba amarlo como una demente.
—Yo no quiero, Asher, yo… yo te amo, te amo tanto…
Sus palabras se quebraron, y al fin pudo soltar lo que tanto había retenido en su corazón.
Caminó hacia él, que no solo esperaba al final del pasillo.