62. DOLOROSAS DECISIONES
LORIEN
Sostenidas de la mano, escapábamos a través de la bruma de la madrugada, nuestras ropas haciéndose trizas entre las ramas puntiagudas.
No importaba cuánto dolieran los pulmones, ni nuestros esfuerzos por huir del peligro, no pudimos escapar de los lobos.
Fuimos rodeadas, encerradas en un círculo de bestias rabiosas.
Empuñaba el cuchillo delante de mi cuerpo, aun sabiendo que no le haría ni cosquillas a estos animales. Eso eran: menos que hombres, aves de rapiña sin moral ni compasión.