61. CORAZÓN DE ESCLAVA
LORIEN
—¿Qué sucedió aquí? —nuestros gritos atrajeron al mozo de la caballeriza y a la madre de la chica.
—Por la Diosa, ¡Laura, ven acá! —llamó a su hija, y yo hice lo mismo con Soren.
Le escondí la cabeza en mi vestido, a pesar de que mi pobrecito cachorro había visto cosas peores.
El mozo enseguida comenzó a dar excusas, diciendo que debía ser obra de un animal.
Tapó el brazo arrancado con un paño, pero hubo un detalle que llamó mi atención.
Ese tatuaje en la mano, yo lo había visto en a