13. ERES MI MACHO
LORIEN
Afortunadamente, el paso del posadero fue hacia atrás.
No era lo mismo una Omega sola que una acompañada por un guerrero capaz de asesinar a esa furia salvaje.
—Bien, pero lo quiero fuera de mi posada ahora mismo —me dijo hoscamente, dándome la espalda para marcharse.
Me preguntaba si no nos iban a escupir la comida. Era increíble su cambio de actitud.
La gente se fue despejando, excepto el boticario, que seguramente subió impulsado por el escándalo.
—Aquí tienes el ungüento —me dijo, pa