14. MENTIRA SOBRE MENTIRA
LORIEN
Al final, se la quitó él mismo.
La tomó en sus manos con sumo cuidado. Me extrañé, incluso, por la delicadeza con la que la acariciaba, como si fuese valiosa para él.
—Busca… busca mi nombre, está bordado en una esquina por dentro —le indiqué, tragando. El corazón golpeaba acelerado contra mi pecho.
Rezaba para que no se hubiese dañado, aunque, increíblemente, la herencia de mi madre estaba en perfectas condiciones.
No importaban las circunstancias, esa cinta carmín siempre volvía a mí,