44. Perdiendo el juicio
~Rowan~
No tenía la menor idea de qué demonios me estaba pasando. Si ese hombre no llegaba a interrumpir por el intercomunicador, estoy seguro de que me habría follado a la lavandera ahí mismo, contra la pared del ascensor, si ella me lo hubiera permitido.
No entendía por qué, cada vez que nuestros labios se rozaban, me invadía este impulso animal de llevarlo todo al límite. Quizás era la suavidad de su boca, o el hecho de que tocar a una mujer como ella todavía representaba un terreno desco