43. Besos acalorados.
~Ivette~
El aire se me estaba acabando, lo sentía. En medio de esa negrura los recuerdos llegaron a mí como para atormentarme. Me vi de nuevo a los siete años, encerrada en aquel clóset viejo de la granja abandonada.
Jugábamos a las escondidas, pero la puerta se trabó y me quedé ahí horas, tragando polvo y oscuridad, hasta que mi abuela me encontró pálida y casi sin fuerzas. Desde ese día, los lugares cerrados eran mi peor pesadilla; sentía que las paredes se movían, que se hacían chiquitas par