137. Loco de celos.
~Narrador omnisciente~
Uriel estaba fuera de sí. En cuanto la llamada se cortó, estrelló la copa de vino contra el suelo. El cristal se deshizo en mil pedazos mientras él, desesperado, intentaba marcar el número de Flor una y otra vez.
—¡Contesta, joder! —vociferó, presionando la pantalla con tanta fuerza que estuvo a punto de romperla.
Por más que insistió, fue inútil; ella terminó por apagar el teléfono, bloqueando cualquier intento de comunicación. A Uriel no le quedó más remedio que tomar