Su cabeza temblaba ligeramente mientras el metal presionaba con fuerza contra su nuca.
“Date la vuelta, despacio”, ordenó la voz. Sus piernas se sentían como de plomo, pero las obligó a girar lentamente, mientras su garganta se movía en un trago nervioso.
Al girar por completo, sus ojos se encontraron con los oscuros que la observaban.
Un hombre, uno que nunca había visto antes. Su cabeza sangraba suavemente por un roce superficial justo encima de la ceja. Vestía una camisa blanca, con el cuell