"Tráeme el maletín, Doris" La voz de Lucian quebró la pacífica mañana como una hoja, sus ojos ligeramente enrojecidos por la falta de sueño, y su mano frotaba el lado de su cabeza repetidamente como si desesperadamente quisiera aliviar algo allí.Su espalda le daba la vuelta, un vaso de whiskey giraba en una mano mientras observaba el líquido ámbar moverse de lado a lado en eterna escapatoria. Un suave suspiro escapó de sus labios,"Sí, Amo," dijo Doris en voz baja, sus ojos se detuvieron en él por un instante.Su mirada contenía tanta preocupación, antes de que bajaran hacia el té que le había preparado antes para su dolor de cabeza.Permanecía intacto, retrocediendo suavemente, sus ojos parpadearon brevemente hacia el hombre atado y ensangrentado en el suelo de mármol, sus gemidos amortiguados por el bozal en su boca.Apartando la mirada de él, se volvió y se fue.Nada más podía afectarla, era parte de su rutina diaria, por ende se convirtió en parte de la suya. Volvió con un pequeñ
Leer más