La mandíbula de Lucian se tensó ligeramente, sus ojos tuvieron un leve tic ante la escena que tenía delante.
Sabiá que su hermano no era tan racional como él, pero nunca imaginó que llegaría el momento en que no podría predecir sus actos.
El pecho de la chica se sacudía mientras los sollozos la desgarraban; la mordaza ahogaba sus gritos mientras ella intentaba, sin éxito, incorporarse de la alfombra. Con un suave crujido, la puerta se abrió aún más.
Lucian seguía con la mirada fija en la chic