Capítulo — Volviendo a casa
La familia comenzó a dispersarse de a poco después de la boda, como si el día se fuera desarmando en fragmentos inevitables que nadie quería recoger del todo. Nadie lo decía en voz alta, pero todos lo sentían con una claridad dolorosa: quedarse era tan difícil como irse, y cada despedida llevaba escondida una pequeña renuncia.
Algunos tomaron rumbo a Colonia, otros a Maldonado, otros regresaron al campo. Martina y Elián volverían a Madrid. No querían irse tan pronto.