CAPÍTULO — El sexo de los bebés
Ayden se despertó antes de que sonara el despertador.
No fue el ruido.
Otra vez fue el cuerpo.
Esa sensación rara en el estómago, como un nudo apretado que no era dolor, pero tampoco calma. Una mezcla de nervios, expectativa y un miedo antiguo que se le colaba sin permiso. Por un segundo pensó que podían volver las náuseas, que ese malestar de semanas atrás regresara sin aviso, justo ese día. Se quedó quieto, respirando despacio, con una mano apoyada en el