CAPÍTULO 260 — La Vela que Sostiene la Esperanza
El apartamento estaba en silencio.
No era un silencio incómodo, sino ese silencio nuevo que nace cuando dos personas empiezan a cuidarse de verdad. Milagros estaba recostada en el sillón, con una manta liviana sobre las piernas y las manos apoyadas, casi sin darse cuenta, sobre su vientre. Ayden estaba cerca. Siempre cerca, como si hubiera entendido que la distancia ya no era una opción.
Habían pasado así varios días.
Comidas suaves. Siestas c