CAPÍTULO 245 — Noches que no terminan
(Punto de vista de Ayden)
Milagros todavía tenía el pulso acelerado. Yo la miraba como si quisiera aprenderme de memoria cada gesto suyo, cada pestañeo, cada respiración que compartíamos en esa habitación que ahora parecía oler a futuro.
Me acerqué despacio, con ese miedo absurdo de romper algo sagrado que había nacido entre nosotros esa noche.
—Vení —susurré, casi como un ruego.
Nos acostamos con calma, como quien se acomoda dentro de un instante que q