CAPÍTULO — EL HOMBRE QUE CREÍA POSEER LO IMPOSIBLE
Lucas Cardozo llevaba semanas convencido de algo que jamás había ocurrido en la realidad, pero que en su cabeza tenía la misma solidez que cualquier contrato legal firmado con tinta imborrable.
Para él, Mía Castell ya era suya.
No porque ella se lo hubiera dado a entender, no porque hubiese existido una cita real, una declaración formal o una promesa escondida entre palabras, sino porque Lucas había decidido que así debía ser… y cuando Lucas d