Capítulo 232— Cuando El Amor También Es Guerra
Esa noche no fueron al apartamento de Ayden. Fueron al de Milagros.
No hubo despedidas largas ni palabras innecesarias. Solo llegaron juntos, en silencio, como si el cuerpo ya supiera lo que el corazón había decidido antes.
Ayden no soltó la mano de Milagros ni en el ascensor ni cuando ella abrió la puerta de su casa. Entraron como entran dos personas que ya no están probando nada: solo buscando paz.
Milagros dejó las llaves sobre la mesa y, cua