Capítulo 231 — Conversaciones del corazón
El almuerzo de bienvenida había sido largo, ruidoso e intenso.
Las mesas parecían no alcanzar, las risas se cruzaban de un extremo a otro del salón y los abrazos llegaban como si hubieran estado esperando años para darse.
La abuela Isabel había llorado apenas los vio entrar de la mano.
El abuelo Fabián no había dejado de repetirles, entre bromas y ojos brillosos, que nunca había dudado de ellos… aunque durante años hubiera fingido que sí.
Cada plato