CAPÍTULO — “LA NOCHE QUE NO QUISIERON ADMITIR Y EL AMANECER QUE LOS TRAICIONÓ”
La llegada al hotel fue casi silenciosa, con ese cansancio que pesa en los huesos después de un día que lo cambió todo.
No hablaron mucho. No hacía falta.
Los dos estaban llenos de pensamientos que se tropezaban entre sí.
Milagros entró primero al baño.
Se quedó bajo el agua caliente varios minutos, dejando que la tensión bajara por su espalda como un desahogo que venía tarde. Se puso su pijama rosa pálido,